
Tu punto de partida. Descubrís cómo funciona tu energía, qué activa tu sistema nervioso y cuál es tu huella sensorial única.

Tu profundidad. Integrás tu historia emocional, tus patrones y tus estímulos clave para transformar tu energía y traducirla a un espacio que te regule y te acompañe.

Tu sostén diario. Rutinas, microajustes y rituales para mantener tu coherencia.